LA CODORNIZ
Esta avecilla, tan conocida por todos que hace innecesaria su
descripción, sigue siendo la emigrante de visita veraniega que acude a procrear
a nuestros campos todos los años desde el norte de Africa. Su caza es muy divertida
en los días de clara luz y enjoyados paisajes.
Debe buscársela en zonas copiosas de vegetación, cosechas, lindazos,
orillas de los arroyos y zonas con coberturas de monte muy bajo. En campo más abierto
suele refugiarse entre las hileras de maraños o pequeños montones de paja de
los rastrojos, tiene especial predilección por zonas de regadío húmedas y
frescas, orillas de ríos, tablas de alfalfa y siembras de girasol. Para los
tiradores finos es recomendable el calibre 20 con munición del 8 al 10.
Antiguamente se la cazaba con redes y lazos, hoy día una de sus cazas más deportivas es con escopeta y perro de muestra, para lo cual se necesita muy buena destreza. El vuelo de la codorniz desconcierta a muchos cazadores por su velocidad y el movimiento en zig-zag, con lo cual y para disponer de cierta ventaja a sus estrategias de huida se recomienda cazar con el sol en la espalda.
Si varios cazadores la cazan en mano, principalmente en
terrenos de cobertura alta, cosechas o pastizales, se debe tomar la precaución
de hacerlo bastantes juntos, pues la codorniz nos buscara la espalda con
rapidez y sigilo en cuanto se sienta presionada, volviéndose hacia atrás entre cazadores y perros.
Los perros españoles de muestra Perdigueros y Pachones, son
para mí gusto los más aptos y mejor preparados morfo-funcionalmente hablando
para acometer este tipo de caza. Dotados de una fina nariz de verano, un paso
de caza más ralentizado y metódico cercano a la escopeta, unas almohadillas
rusticas/duras y su resistencia al calor, hacen de ellos los verdaderos reyes
de nuestros campos entre cosechas y eriales.



