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miércoles, 13 de mayo de 2026

CANICULTURA. Capítulo IV

 GENÉTICA

A través de la cría y la selección, el hombre ha ido moldeando a su conveniencia y beneficio los diferentes animales que desde tiempos inmemoriales arrebato a la naturaleza, domesticarlos, criar con ellos, y mejorarlos ha sido uno de los retos más significativo durante la evolución humana y para ello y hasta tiempos más modernos en los que la ciencia hizo su aparición, siempre lo consiguió a través del método “ensayo, error”, la sabiduría acumulada durante siglos se vería finalmente arroyada  por estudios científicos que sin duda han aportado mucha más claridad he interés desde el plano intelecto.

GREGORIO MENDEL

Durante los años 1854-1868 los estudiantes de la escuela secundaria de Brunn (Brno en la moderna Checoslovaquia) tenían de profesor de Física e Historia Natural a un monje agustino. El nombre de este monje era Gregorio Mendel. Durante su tiempo libre, Mendel cultivaba guisantes en el jardín de su monasterio, pero no los utilizaba, como se podría suponer, para las comidas del refectorio, sino para estudiar en ellos las leyes de la herencia. No fue, desde luego el primer científico que intentaba esto, pero lo cierto es que todos los esfuerzos anteriores habían fracasado. La razón por la que Mendel triunfó donde otros sistemáticamente fallaron se debe a que poseía en alto grado dos cualidades esenciales en la formación de un científico: la habilidad de hacer a la naturaleza la pregunta correcta y la de interpretar su respuesta correctamente. Además era extraordinariamente paciente y cuidadoso, cualidades que por sí mismas no hacen un buen científico, pero sin las cuales aún la inteligencia más notable difícilmente consigue un resultado científico lisonjero.

Mendel trabajo durante ocho años a lo largo de los cuales cultivó y observó detalladamente más de diez mil plantas de guisantes antes de publicar sus resultados en un modesto informe que dirigió a una sociedad científica local. Esto ocurría el 8 de Febrero de 1865 y  aunque el mundo científico necesitó treinta y cinco años para darse cuenta de su importancia, nosotros consideramos hoy día aquella fecha como la del nacimiento de la genética moderna.

LA CRÍA CANINA

Cualquier criador responsable sabe que una vez que sus perros disponen de un hogar conveniente, una buena comida y los cuidados veterinarios necesarios, la única posibilidad de progreso de su perrera reside en la ciencia y el arte de la crianza. Los conocimientos de los principios básicos de la herencia y sus diversas facetas de selección se deben anteponer a otros aspectos más prácticos basados en la observación, la endogamia, la cría en línea, la creación de líneas y líneas de sangre, es el verdadero meollo de la cuestión en el arte de la cría científica. El criador escrupuloso debe vigilar la aparición de defectos y dolencias de carácter esencial genético, reconocerlos y combatir con eficiencia las diferentes anomalías resulta una tarea exigente he indispensable. 

La aparición de anomalías es uno de los riesgos en la cría de animales, en la mayoría de los casos, las anomalías son resultados de accidentes en el desarrollo embrionario que escapan al control del criador. El principal signo del posible carácter genético de una anomalía es que se presentan varios casos de ella en camadas de padres emparentados; o dicho de otra manera, que los cachorros afectados pueden remontarse a unos antepasados comunes, ¿Cómo surge y se trasmite una anomalía? Digamos que hay dos caminos: por mutación genética y por reproducción selectiva de un tipo ideal que induce el animal a producir una anomalía, las mutaciones son posibles en cualquier momento y lugar, aleatoriamente en bastardos o en animales con pedigree con total imparcialidad, muchas de las mutaciones son peligrosas simplemente porque alteran el funcionamiento normal de una entidad fisiológica: el cuerpo del perro.

Los métodos que deben adoptarse para eliminar el defecto dependerán de la forma en que éste es trasmitido, si se trata de un dominante, la respuesta no ofrece dudas: abstenerse de hacer criar cualquier individuo que presente la anomalía, la única excepción que admite esa regla es cuando la anomalía no sobresalga de lo ordinario y común y el individuo sea excepcional en otros aspectos, a sabiendas que la anomalía será trasmitida aproximadamente al 50% de la descendencia. 

APAREAMIENTOS 

EN CONSANGUINIDAD

O  ALEATORIOS

Los apareamientos consanguíneos o aleatorios, significan el apareamiento eventual de padres con sus hijos, hermanos entre sí, de medios hermanos, o primos.

La consanguinidad se caracteriza por el coeficiente de parentesco: 100% entre hermanos, 50% entre padre hija o madre hijo, 25%  entre abuelos y nietos.

Uno de los sistemas se basa en el apareamiento del descendiente con el más joven de sus progenitores. Así, un animal se aparea dos veces: una con su progenitor y otra con su descendiente. Si un padre se aparea con su hija, el hijo resultante se aparea con su madre y así sucesivamente. También se da el apareamiento de un macho con dos medias hermanas entre sí, aunque hermanas de sujeto. El macho se aparea con las dos hembras y tienen dos camadas. De entre las dos camadas se elige el mejor macho y de cada camada la mejor hembra.

Estos sistemas aseguran una importante disminución de la heterocigosidad. A pesar de los peligros que encierra la cría consanguínea como son “Las taras genéticas y la disminución de fertilidad” en la mayor parte de los casos se logran perros que acreditan el valor del criador. Si la selección fue la adecuada, las características positivas sobrepasaran a los defectos. No debe extrañarse, al leer el pedigree de su perro, dos o más veces repetido un ejemplar, ya que la consanguinidad es práctica común en la cría animal. 

Rechazar un cachorro por eso, pensando que nos saldrá un ejemplar tarado, es un error. Tanto o más peligro que la consanguinidad tiene el apareamiento con elementos exteriores a una línea de cría, ya que muchas veces aparecen en ella defectos inesperados. La cría de buenos perros es todo un arte en el que intervienen por partes iguales la ciencia y la suerte.

En la cría se utilizan con frecuencia unos términos ingleses explicados a continuación brevemente:

·       El Inbreeding consiste en el apareamiento de un progenitor con su hijo o de dos hermanos entre sí. Solo debe utilizarse con perros que carezcan completamente de defectos, con una altísima calidad racial. Es un método muy peligroso, ya que al igual que se fijan las virtudes sus defectos se ven multiplicados. Se utiliza principalmente para fijar razas muy muy deterioradas. Cuando el parentesco es cercano se llama Close Breedin o consanguinidad cerrada. Se trata del apareamiento ininterrumpido entre hermanos o apareamiento sib (sister-brother) para garantizar la mayor producción de descendientes puros.

·       Mediante el Close Breedin se fijan los caracteres dominantes que serán transmitidos a la descendencia. A pesar de su innegable utilidad es un método muy peligroso que presenta los mismos riesgos que el Inbreeding, el método exige una selección drástica con la eliminación de todos los sujetos que no sean sobresalientes, especialmente en las primeras generaciones para que así no se fijen caracteres indeseables. La cría de Close Breedin no es recomendable en criaderos con perros de calidad media.

·    El Line Breeding o consanguinidad lateral es el método usado generalmente por los criadores profesionales, ya que asegura camadas homogéneas. Consiste en el apareamiento de dos individuos que tienen uno o varios antepasados comunes en segunda o tercera generación. Naturalmente, su predecesor común ha de ser de una calidad notable y no debe tener relación con los restantes miembros del árbol genealógico. Ofrece ventajas muy similares al Close Breedin, con un grado considerablemente menor de riesgo. Es el método más empleado para perpetuar las características de un macho excepcional.

·          Más profesional es el llamado Chenil Exclusivo, en el que un número reducido de machos se aparea con un número superior de hembras, sin introducir nuevos reproductores en las sucesivas generaciones.

·       Por último, también destaca el Out-Cross o cruce de individuos sin ningún parentesco. Sin embargo, representa un peligro notable, ya que se introduce una gran cantidad de variaciones en la estirpe, perdiendo la uniformidad en los descendientes.

Tener conocimiento sobre las leyes de la herencia no resulta imprescindible para criar perros, de hecho, son muchos los criadores que no poseen este conocimiento y crían en estas condiciones, por su desconocimiento no significa que un criador sea malo, sin embargo si se toma la molestia de aprender, tal vez, no será por ello mejor criador, pero tendrá más conocimiento sobre esta materia y por consiguiente obtendrá una mejor compresión, lo que posiblemente mejorara la calidad de su perrera.

Saludos y buena caza.

 Obras consultadas:

Genética para Criadores de Perros.  (Roy Robinson)

La Ciencia de la Genética.  (Charlotte Auerbach)

Consanguinidad ¿Herramienta o Error?  (Gazeta del Cazador, Pescador y Tirador)


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