GENÉTICA
A través de la cría y la selección, el hombre ha ido
moldeando a su conveniencia y beneficio los diferentes animales que desde
tiempos inmemoriales arrebato a la naturaleza, domesticarlos, criar con ellos,
y mejorarlos ha sido uno de los retos más significativo durante la evolución
humana y para ello y hasta tiempos más modernos en los que la ciencia hizo su
aparición, siempre lo consiguió a través del método “ensayo, error”, la
sabiduría acumulada durante siglos se vería finalmente arroyada por estudios científicos que sin duda han
aportado mucha más claridad he interés desde el plano intelecto.
GREGORIO
MENDEL
Durante los años 1854-1868 los estudiantes de la escuela
secundaria de Brunn (Brno en la moderna Checoslovaquia) tenían de profesor de
Física e Historia Natural a un monje agustino. El nombre de este monje era
Gregorio Mendel. Durante su tiempo libre, Mendel cultivaba guisantes en el
jardín de su monasterio, pero no los utilizaba, como se podría suponer, para
las comidas del refectorio, sino para estudiar en ellos las leyes de la
herencia. No fue, desde luego el primer científico que intentaba esto, pero lo
cierto es que todos los esfuerzos anteriores habían fracasado. La razón por la
que Mendel triunfó donde otros sistemáticamente fallaron se debe a que poseía
en alto grado dos cualidades esenciales en la formación de un científico: la
habilidad de hacer a la naturaleza la pregunta correcta y la de interpretar su
respuesta correctamente. Además era extraordinariamente paciente y cuidadoso,
cualidades que por sí mismas no hacen un buen científico, pero sin las cuales
aún la inteligencia más notable difícilmente consigue un resultado científico
lisonjero.
Mendel trabajo durante ocho años a lo largo de los cuales
cultivó y observó detalladamente más de diez mil plantas de guisantes antes de
publicar sus resultados en un modesto informe que dirigió a una sociedad
científica local. Esto ocurría el 8 de Febrero de 1865 y aunque el mundo científico necesitó treinta y
cinco años para darse cuenta de su importancia, nosotros consideramos hoy día
aquella fecha como la del nacimiento de la genética moderna.
LA CRÍA CANINA
Cualquier criador responsable sabe que una vez que sus perros
disponen de un hogar conveniente, una buena comida y los cuidados veterinarios
necesarios, la única posibilidad de progreso de su perrera reside en la ciencia
y el arte de la crianza. Los conocimientos de los principios básicos de la
herencia y sus diversas facetas de selección se deben anteponer a otros
aspectos más prácticos basados en la observación, la endogamia, la cría en
línea, la creación de líneas y líneas de sangre, es el verdadero meollo de la
cuestión en el arte de la cría científica. El criador escrupuloso debe vigilar
la aparición de defectos y dolencias de carácter esencial genético, reconocerlos
y combatir con eficiencia las diferentes anomalías resulta una tarea exigente
he indispensable.
La aparición de anomalías es uno de los riesgos en la cría de
animales, en la mayoría de los casos, las anomalías son resultados de
accidentes en el desarrollo embrionario que escapan al control del criador. El
principal signo del posible carácter genético de una anomalía es que se
presentan varios casos de ella en camadas de padres emparentados; o dicho de
otra manera, que los cachorros afectados pueden remontarse a unos antepasados
comunes, ¿Cómo surge y se trasmite una anomalía? Digamos que hay dos caminos:
por mutación genética y por reproducción selectiva de un tipo ideal que induce
el animal a producir una anomalía, las mutaciones son posibles en cualquier
momento y lugar, aleatoriamente en bastardos o en animales con pedigree con
total imparcialidad, muchas de las mutaciones son peligrosas simplemente porque
alteran el funcionamiento normal de una entidad fisiológica: el cuerpo del
perro.
Los métodos que deben adoptarse para eliminar el defecto dependerán de la forma en que éste es trasmitido, si se trata de un dominante, la respuesta no ofrece dudas: abstenerse de hacer criar cualquier individuo que presente la anomalía, la única excepción que admite esa regla es cuando la anomalía no sobresalga de lo ordinario y común y el individuo sea excepcional en otros aspectos, a sabiendas que la anomalía será trasmitida aproximadamente al 50% de la descendencia.
APAREAMIENTOS
EN CONSANGUINIDAD
O ALEATORIOS
Los apareamientos consanguíneos o aleatorios, significan el
apareamiento eventual de padres con sus hijos, hermanos entre sí, de medios
hermanos, o primos.
La consanguinidad se caracteriza por el coeficiente de
parentesco: 100% entre hermanos, 50% entre padre hija o madre hijo, 25% entre abuelos y nietos.
Uno de los sistemas se basa en el apareamiento del
descendiente con el más joven de sus progenitores. Así, un animal se aparea dos
veces: una con su progenitor y otra con su descendiente. Si un padre se aparea
con su hija, el hijo resultante se aparea con su madre y así sucesivamente.
También se da el apareamiento de un macho con dos medias hermanas entre sí,
aunque hermanas de sujeto. El macho se aparea con las dos hembras y tienen dos
camadas. De entre las dos camadas se elige el mejor macho y de cada camada la
mejor hembra.
Estos sistemas aseguran una importante disminución de la
heterocigosidad. A pesar de los peligros que encierra la cría consanguínea como
son “Las taras genéticas y la disminución de fertilidad” en la mayor parte de
los casos se logran perros que acreditan el valor del criador. Si la selección
fue la adecuada, las características positivas sobrepasaran a los defectos. No
debe extrañarse, al leer el pedigree de su perro, dos o más veces repetido un
ejemplar, ya que la consanguinidad es práctica común en la cría animal.
Rechazar un cachorro por eso, pensando que nos saldrá un
ejemplar tarado, es un error. Tanto o más peligro que la consanguinidad tiene
el apareamiento con elementos exteriores a una línea de cría, ya que muchas
veces aparecen en ella defectos inesperados. La cría de buenos perros es todo
un arte en el que intervienen por partes iguales la ciencia y la suerte.
En la cría se utilizan con frecuencia unos términos ingleses
explicados a continuación brevemente:
· El Inbreeding consiste en el apareamiento de un progenitor con
su hijo o de dos hermanos entre sí. Solo debe utilizarse con perros que
carezcan completamente de defectos, con una altísima calidad racial. Es un
método muy peligroso, ya que al igual que se fijan las virtudes sus defectos se
ven multiplicados. Se utiliza principalmente para fijar razas muy muy deterioradas.
Cuando el parentesco es cercano se llama Close Breedin o consanguinidad cerrada. Se trata del apareamiento
ininterrumpido entre hermanos o apareamiento sib (sister-brother) para
garantizar la mayor producción de descendientes puros.
· Mediante el Close Breedin se fijan los caracteres dominantes que serán
transmitidos a la descendencia. A pesar de su innegable utilidad es un método
muy peligroso que presenta los mismos riesgos que el Inbreeding, el método exige una selección drástica con la
eliminación de todos los sujetos que no sean sobresalientes, especialmente en
las primeras generaciones para que así no se fijen caracteres indeseables. La
cría de Close Breedin no es
recomendable en criaderos con perros de calidad media.
· El Line Breeding o consanguinidad lateral es el método usado
generalmente por los criadores profesionales, ya que asegura camadas
homogéneas. Consiste en el apareamiento de dos individuos que tienen uno o
varios antepasados comunes en segunda o tercera generación. Naturalmente, su
predecesor común ha de ser de una calidad notable y no debe tener relación con
los restantes miembros del árbol genealógico. Ofrece ventajas muy similares al Close Breedin, con un grado
considerablemente menor de riesgo. Es el método más empleado para perpetuar las
características de un macho excepcional.
· Más profesional es el llamado Chenil Exclusivo, en el que un
número reducido de machos se aparea con un número superior de hembras, sin
introducir nuevos reproductores en las sucesivas generaciones.
· Por último, también destaca el Out-Cross o cruce de individuos
sin ningún parentesco. Sin embargo, representa un peligro notable, ya que se
introduce una gran cantidad de variaciones en la estirpe, perdiendo la
uniformidad en los descendientes.
Tener conocimiento sobre las leyes de la herencia no resulta
imprescindible para criar perros, de hecho, son muchos los criadores que no
poseen este conocimiento y crían en estas condiciones, por su desconocimiento
no significa que un criador sea malo, sin embargo si se toma la molestia de
aprender, tal vez, no será por ello mejor criador, pero tendrá más conocimiento
sobre esta materia y por consiguiente obtendrá una mejor compresión, lo que
posiblemente mejorara la calidad de su perrera.
Saludos y buena caza.
Obras consultadas:
Genética para Criadores de Perros. (Roy Robinson)
La Ciencia de la Genética.
(Charlotte Auerbach)
Consanguinidad ¿Herramienta o Error? (Gazeta del Cazador, Pescador y Tirador)

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