Buscar este blog

jueves, 9 de abril de 2026

CUALIDADES PERRUNAS

OLFATO:

En comparación con el hombre, el olfato del perro esta un millón de veces más desarrollado y la cantidad de células nerviosas relacionadas con la decodificación de los olores es cuarenta veces mayor. Esta gran sensibilidad se debe también a la superficie del receptor, la mucosa olfativa, que por ejemplo en el pastor alemán es de 200 centímetros cuadrados, a diferencia de la del hombre que apenas es de unos 4.

El número de células olfativas es muy importante en el perro, pero varía considerablemente en función de las razas (de 220 millones en un Labrador Retriever o un Pastor Alemán a 70 millones en un Cocker Spaniel). La zona cerebral que procesa los estímulos olfativos, es unas diez veces más grande en el perro que en el hombre.

En los perros de tipo Braquicefálico (hocico chato), el acortamiento del cráneo entorpece la circulación del aire y reduce la superficie mucosa olfativa, de ahí que sufran una disminución de la capacidad olfativa. En los animales de edad avanzada, el olfato suele ser el primer sentido en declinar.

El perro utiliza el olfato para la caza, para orientarse, para comunicarse y para indicar sus preferencias alimentarias. Reconoce más fácilmente su casa y a su propietario por el olfato que por la vista. También es importante en la percepción y la apreciación de los alimentos, predomina incluso sobre el gusto, si el olor no convence al animal, no probara el alimento.

VISTA:

La visión nocturna del perro es muy superior a la del hombre. Las células de su retina concentran mejor la información luminosa, lo que le permite tener una buena visión crepuscular que se adapta a la cacería nocturna. El perro percibe muy bien los movimientos a distancia, pero a esa misma distancia no distingue los objetos fijos. Este fenómeno es también una adaptación de la vista para la caza que practica el perro.

OÍDO:

El perro posee un oído dos veces más fino que el del hombre, ya que percibe frecuencias sonoras hasta 2,5 veces superiores a las percibidas por este. También percibe los ultrasonidos. Además, distingue bien unos sonidos de otros y por lo tanto, puede reconocer las ordenes pronunciadas por su propietario, aunque también tiene muy en cuenta, tanto su tono de voz como sus gestos. 

TACTO:

La piel puede recibir sensaciones térmicas táctiles y dolorosas  gracias a las terminaciones nerviosas que forman una red muy densa conectada con la medula espinal y el cerebro.

GUSTO:

El concepto del sentido del gusto en el perro está relacionado con el olfato. Esta asociación permite al animal apreciar la palatabilidad de los alimentos. En el perro, las sensaciones gustativas se saturan poco; puede consumir el mismo alimento todos los días si le gusta, lo cual es aconsejable.

El sentido del gusto en el perro está muy poco desarrollado y tambien está relacionado con las papilas gustativas presentes en la mucosa de la lengua, el paladar y la faringe. Estos “receptores del gusto” están presentes entre cinco y seis veces menos en el perro que en el hombre. El número de papilas gustativas en el perro se sitúa en torno a 1.700 mientras que las personas tenemos 9.000 aproximadamente.

Las personas “saboreamos” los alimentos y variamos las comidas en un mismo día, además toleramos salsas especias y otros condimentos para aderezar nuestros platos,  al contrario que los perros que tragan el alimento mucho más rápido manteniéndolo muy poco tiempo en la boca y no necesitan disfrutar de múltiples sabores, sino que además con mucha probabilidad les  desencadenaran trastornos digestivos ya que son muy sensibles a los cambios de alimentación, estos cambios pueden provocar trastornos gastrointestinales y la transición alimentaria deberá ser gradual.

Variar su alimentación frecuentemente puede resultar perjudicial, ya que fisiológicamente no están adaptados para los cambios de alimentación. Pensar que los perros necesitan variar de sabores y que se pueden aburrir de comer lo mismo, es atribuir a los perros nuestras preferencias.

En muchas ocasiones, es el propio dueño el responsable de que su perro desarrolle un comportamiento caprichoso ya que lo estimula con ofrecimientos alimenticios de sabores variados.

Los perros que reciben un alimento completo y equilibrado ya reciben toda la cantidad de nutrientes necesarios en su justa medida. No necesitan complementos ni sabores “extras”.

El primer sentido que entra en acción cuando se alimenta a un perro es el oído; cuando se manipula el comedero, se abre la lata o el envase…… el perro empieza a salivar. A esta fase de la digestión se le denomina cefálica. Este reflejo llamado “secreción psíquica”, lo describió Paulov a principios del siglo pasado.

Si se conocen los elementos que condicionan el comportamiento alimentario de un perro, será más fácil descubrir cualquier anomalía ligada a la ingesta de alimentos y por tanto, se podrá deducir si está relacionada con el animal, con el alimento o con algún factor ambiental.

Espero que el conocimiento de estas cualidades os ayude en vuestra convivencia diaria con los canes que poseáis, yo desde mi más humilde intención solo puedo desearos lo de siempre, ánimo y buena caza compañer@s, el resto, solo os concierne a vosotros.

Saludos para todos.