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lunes, 25 de marzo de 2019

PRUEBA DE APTITUDES NATURALES

Aprovechando que las perdices andan ya emparejadas debatiéndose en sus escarceos territoriales y las conejas aún no han masificado su cría, aunque ya se ven desde el pasado mes de enero bastantes gazapos, he llevado a July  al coto para ver como reacciona ante la caza.

Esta perrita Pointer nació el pasado 25 de Julio de 2018, con lo cual solo contaba con seis meses al cerrarse la veda de esta temporada anterior, muy joven para iniciarla en la caza, según mis gustos.

Cuando se tiene un solo perro para cazar, da igual, pero cuando se poseen varios y hay que cazarlos a todos por un orden cronológico, se tienen que establecer unos parámetros de comportamiento a la hora de preparar a los perros jóvenes para las temporadas futuras. Esto no quiere decir que  retrasemos su aprendizaje,  es simplemente que hay que esperar su momento sin perderle de vista, es decir, siempre atentos a su evolución, desarrollo físico y emocional.

July es el regalo de un buen amigo, y es por este concepto por lo que yo me estoy esmerando tanto en su manejo al ponerle frente a la caza. Sin prisas ni precipitaciones, pero sin pausa, la he estado sacando por los alrededores de la perrera para que valla tomando vientos, tengo que decir queridos amigos, que conejos y algunos pares de perdices son convecinos del lugar donde ella está creciendo y no me resulta demasiado difícil ponerla frecuentemente en contacto con sus rastros.

No sé qué pensareis vosotros, pero yo entiendo que un cachorro si ha sido campeado con suficiente tiempo de antelación al día de su prueba, responderá sin duda y para el resto de su vida, no solo con la conducta con la que la genética le haya marcado, sino además, con la experiencia y el temple de la mano que lo ha ido forjado. 
  
Como era de esperar, July dio todo un recital al verse frente a la caza real, en un medio desconocido para ella y ante una cantidad de caza, que extrajo de su esencia un comportamiento innato brutal, paradas repentinas a los calientes de las perdices, aunque se hubieran volado momentos antes,  tomas de punto largas pero a la vez llenas de plasticidad, al estilo pointer por antonomasia, flexionando los cuatro miembros locomotores, cabeza, línea dorsal y cola en un mismo perfil, expresividad absoluta en sus formas a la hora de indicar la presencia de la caza, y yo, disfrutando como un loco apasionado de las muestras de esta cachorra que sin duda será una gran perra de caza.

Pero no me engaño, aun la queda mucho que aprender y no es menester descuidarse, porque lo que se logra con mucho esfuerzo, suele despedazarse en instantes fatídicos, las lecciones deben ser cortas, intensas y con rigor, no deberemos caer en la desfachatez de creer que todo está hecho con un buen día de trabajo, se debe ser constate en los ejercicio, pero con firmeza, y cuidado, si vemos a nuestro alumno inclinarse hacia el más leve defecto, lo engancharemos a la traílla y a la perrera, incluso con aquellos ejemplares que son notablemente superiores en cuanto a inteligencia para comprender, debemos de estar siempre muy atentos.

Luego, siempre quedan otras cosas en la retina al margen del disfrute de los lances en un día así, os dejo unas cuantas fotos para que seáis vosotros los que os las imaginéis.

Saludos para todos, un fuerte abrazo cazadores.

















Saludos para todos, un fuerte abrazo cazadores.

miércoles, 20 de marzo de 2019

QUE ES CAZAR

DEFINICIONES Y CONSIDERACIONES

Nuestra tan popular palabra cazar, debe proceder del verbo latino capto-captare-captavi; es decir, la acción de apoderarse o aprehender, de captus, lo que es tomado o aprisionado: cautivado, “cazado”, pues la caza no incluye forzosamente la muerte de la víctima.
Los vocablos “venatorio” y “cinegético” son muy usados para designar todo lo relacionado con la caza y la caza misma.
Contra lo que muchos creen, el adjetivo español “venatorio”, o perteneciente al ejercicio de la caza, no viene del nombre “venado”, que en nuestro idioma tiene actualmente la acepción de ciervo. En latín “venatio” es la caza y “venator” el cazador. Tambien se aplicaba transitoriamente a la acción de acechar o espiar a alguien.
Plauto escribe: Oculis venaturam facere, “cazando o acechando con la mirada”. Por ser la caza predilecta de los grandes señores romanos la de los ciervos, quedó el vocablo ligado a estos herbívoros, algo así como animales de caza por excelencia.
En cambio “cinegética”, termino aplicado hoy a toda clase de caza mayor y menor, solo se refería a la que se realizaba con una importante intervención de perros, en latín “can”, del griego “kinos”, “kinegetiké”. De ese modo la caza de cetrería, con aves de presa, a la espera o al rececho sin perros, no es, etimológicamente, “cinegética”, pero si puede admitirse que se la denomine de esa forma por extensión y evolución semántica.
En la caza que ahora llamamos “mayor”, se distinguían en España dos grandes grupos de venados, es decir, de piezas venatorias; los venados “negros”, que eran el oso y el jabalí y los venados “rojos”, que eran el ciervo, el gamo, el corzo, el rebeco y la cabra.
Al ciervo se le distinguía con el apelativo de “venado real”, y a veces se le denominaba “gamo” o “paleto”, y también gamo al corzo.
El lobo era justamente considerado una fiera, alimaña peligrosa y fuera de la ley. Todo lo demás era caza menuda y la nombrada “Ballestería” era una organización que participaba de ambas. Actualmente todavía los franceses recuerdan esto y hablan de “gibier rouge et gibier noir”.
También antaño solía hacerse una distinción muy explicable: “Venador” era quien cazaba reses o venados y “Cazador” quien se dedicaba a la caza menuda y a la cetrería.

TRATADO DE MONTERÍA Y CAZA MENUDA